Homenaje a Juan Antonio Alix: Memoria Cultural, Identidad y Décima Espinela en Santiago
El Centro Histórico de Santiago de los Caballeros volvió a ser testigo de un valioso ejercicio de rescate y difusión de la memoria cultural dominicana. En pleno corazón de la ciudad, teniendo como escenario el emblemático Parque Duarte —frente a la imponencia histórica del Palacio Consistorial y la elegancia del antiguo Centro de Recreo—, se llevó a cabo un acto conmemorativo y recital poético dedicado a la figura ineludible de Juan Antonio Alix, el célebre «Cantor del Yaque».
La actividad nació como una iniciativa compartida entre la Dirección de Cultura y Educación Ciudadana de la Alcaldía de Santiago y el Viceministerio de Identidad Cultural y Ciudadanía del Ministerio de Cultura, representados en la jornada por gestores clave como Yaniris Espinal y Josué Gómez. El encuentro no solo reunió a servidores culturales y poetas decimeros de la región, sino que abrió un espacio de interacción directa con los ciudadanos que transitaban por el centro histórico, revitalizando el uso social y artístico de los espacios públicos.
El impacto histórico y social de Juan Antonio Alix
Durante la apertura, las intervenciones de los expositores sirvieron para dimensionar la verdadera estatura de Juan Antonio Alix (1833-1918) dentro de la literatura popular y la historia política del país. Nacido en Moca un 6 de septiembre y formado vitalmente en Santiago de los Caballeros, Alix trascendió las páginas de la poesía académica para convertirse en el gran cronista de la cotidianeidad, la sátira social y el sentir campesino del Cibao.
Más allá de su faceta como decimero, se destacó su perfil como veterano patriota que participó de manera activa en las luchas de la Gesta Restauradora. Su ingenio no solo estuvo en la rima, sino en el mecanismo de difusión de su obra: Alix imprimía sus décimas en hojas sueltas que vendía en los mercados de Santiago. Los campesinos y comerciantes que venían desde distintas partes de la región compraban estas hojas para llevarlas a sus comunidades, donde eran leídas en voz alta o cantadas, convirtiéndose en el principal periódico oral y social de la época.
Divulgación técnica y didáctica de la Décima Espinela
Uno de los pilares más enriquecedores del evento fue el componente educativo liderado por el panelista Roberto Valentín y el declamador Tony Estrella. Ante los asistentes, se desglosó la rigurosidad técnica que exige la verdadera décima espinela, una estructura métrica fijada en el siglo XVI por el poeta y músico español Vicente Gómez Espinel.
Se explicó en detalle la composición matemática de la estrofa: diez versos octosílabos con rima consonante bajo la secuencia fija A-B-B-A-A-C-C-D-D-C (donde el primer verso rima con el cuarto y el quinto; el segundo con el tercero; el sexto con el séptimo y el décimo; y el octavo con el noveno).
Para ilustrar la complejidad del arte poético tradicional, se analizaron las licencias lingüísticas y las reglas fonéticas que determinan el conteo silábico exacto (o conteo de moras):
Uso de la sinalefa: La unión de vocales al final e inicio de palabras contiguas para ajustar el ritmo de la frase.
Ajuste por acentuación final: La regla que exige que cuando un verso termina en palabra esdrújula se cuenten nueve sílabas métricas (porque la fuerza tónica resta impulso al verso), mientras que si termina en palabra aguda se deben contar solo siete sílabas, ya que el impacto final suma una sílaba teórica al oído.
Se contrapuso además esta precisión matemática con la corriente del versolibrismo moderno, resaltando cómo los viejos decimeros dominicanos —muchos de ellos sin formación académica formal— dominaban de forma natural e intuitiva este complejo engranaje rítmico.
Un recorrido por el repertorio costumbrista y la lírica popular
El recital cobró vida con las declamaciones e interpretaciones que mostraron la diversidad de matices de la décima dominicana, abarcando desde la geografía y el humor, hasta la crítica filosófica y el canto de controversia:
«Amor geográfico» (Juan Antonio Alix): Interpretada con maestría por el profesor Tony Estrella, esta pieza es un ameno viaje poético que nombra y recorre poblados, parajes y ríos del territorio nacional (desde Montecristi hasta Sabana de la Mar y Yamasá) en la búsqueda de un amor ideal.
«El follón de Yamasá» (Juan Antonio Alix): A cargo del declamador Pancho Taveras, esta icónica obra sacó sonrisas al público mediante la narración jocosa y exagerada de un incidente hilarante ocurrido en plena misa patronal.
«Los calderos de mi casa» (Meso Mónica): Reseñada por Roberto Valentín para recordar la figura de Meso Mónica (zapatero de San Cristóbal y antecedente fundamental de la décima en el siglo XIX), ilustrando cómo la poesía popular sirvió históricamente para retratar la pobreza con dignidad y filosofía.
Sátiras costumbristas y décimas al juego: Se declamaron también composiciones de Alix que retratan vicios y pasatiempos de la sociedad dominicana, como el juego de dominó, la gallera, las bancas de apuestas y la vida cotidiana en los barrios.
Décimas cantadas e improvisación: Para cerrar la parte artística, miembros del equipo de cultura (como Aramis Polanco y acompañantes) interpretaron décimas a dos voces, mostrando el ritmo, la picardía y la vigencia de la controversia cantada.
Iniciativas para el futuro del patrimonio inmaterial
El homenaje no quedó en una simple actividad conmemorativa, sino que funcionó como plataforma para elevar propuestas concretas en favor de la preservación de las tradiciones orales de Santiago y el país:
Jornada Anual Juan Antonio Alix: La propuesta formal de consolidar un evento interinstitucional de un día completo de duración que incluya conversatorios sobre la genealogía de Alix, talleres de métrica para jóvenes y presentaciones artísticas continuas en el Centro Histórico.
Día Nacional de la Décima: El firme respaldo a la iniciativa impulsada por el galardonado escritor César Sánchez Beras para lograr, mediante ley o decreto del Congreso Nacional, la declaración del 6 de septiembre (fecha del natalicio del Cantor del Yaque) como el Día Nacional de la Décima.
La documentación audiovisual y escrita de estos actos reafirma la necesidad de seguir registrando y difundiendo las expresiones vivas de nuestro folclore. Mantener el Parque Duarte como escenario para la poesía, la historia y la memoria es garantizar que las presentes y futuras generaciones reconozcan en la décima un pilar insustituible de la identidad cibaeña.




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