Puerto Plata a pie, Historia, chichiguas y las verdades de nuestra costa

 

Puerto Plata a pie: Historia, chichiguas y las verdades de nuestra costa

El pasado sábado me di una escapada a la "Novia del Atlántico". Quienes me conocen saben que paso fácilmente entre 8 y 10 horas pegado a la pantalla de la computadora editando, diseñando o planificando proyectos. Por eso, cuando el cuerpo pide un respiro, no hay nada como agarrar los equipos, salir a caminar y, de paso, actualizar el mapa con contenido que verdaderamente aporte valor.

La Novia Del Atlantico

Puerto Plata siempre tiene algo nuevo que contarte, incluso en los rincones que crees conocer de memoria. Hoy quiero compartirles el recorrido de este último viaje, un paseo que fue desde el corazón de nuestra historia hasta la brisa de la Puntilla.

El Parque Central y el rastro de las Mariposas

El recorrido comenzó en el Parque Independencia (o el Parque Central, como le llamamos todos). Pero esta vez no iba solo por la foto bonita de la glorieta. Quería buscar un punto específico que no todo el mundo se detiene a leer.

Justo en el parque, donde hoy se ven unas mariposas decorativas en la parte baja, estuvo la casa de la familia Pimentel de Melo. Este lugar es un templo de la memoria histórica dominicana: aquí eran recibidas las hermanas Mirabal cada vez que viajaban a Puerto Plata a visitar a sus esposos, quienes guardaban prisión política en la Fortaleza San Felipe. De este mismo punto partieron el fatídico 25 de noviembre de 1960 para no volver jamás, víctimas de la tiranía trujillista.

Casa de la familia Pimentel Melo

Una nota de reflexión: Recientemente se ha debatido mucho sobre documentos desclasificados de la CIA respecto a este caso. Siempre le digo a la gente: hay que leer bien los documentos originales. Una cosa es la innegable complicación política de la época y su valiente resistencia, y otra es desvirtuar un hecho que, ante los ojos del mundo, quedó registrado como un crimen de lesa humanidad y un flagrante feminicidio. La historia hay que consumirla con criterio.

Caminando por los alrededores del parque, me topé con un detalle hermosísimo en una de las calles peatonales: en lugar de los ya tradicionales paraguas de colores, esta vez la tenían adornada con chichiguas (papalotes). Un toque muy auténtico y nuestro.

El Muelle de los Pescadores y el dilema de la música local

Bajando hacia el malecón llegué al Muelle de los Pescadores. Las yolas flotando en el agua siempre regalan una postal increíble. De hecho, hace un tiempo tomé una fotografía en esta misma área que ha sido de las que más impacto (y algunos centavitos) me ha dejado en mis portafolios digitales, ideal para cuadros o rompecabezas.

Muelle de los Pescadores

Aprovechando la parada técnica para tomar un poco de agua y un bocadillo bajo la sombra, me puse a pensar en el potencial turístico que a veces ahuyentamos nosotros mismos. Quería sentarme en uno de los puestos a disfrutar de una piña colada y el paisaje, pero el escándalo de la música a todo volumen me hizo correr.

Esto es un mensaje para nuestros comerciantes: existe la música sin copyright. Si ponemos música ambiental que promueva nuestra identidad (merengue, bachata) pero libre de derechos, los creadores de contenido y bloggers podemos filmar sus negocios, darles publicidad gratuita y hacer que la ciudad resuene en el mundo sin temor a que YouTube nos tumbe el video. Es un ganar-ganar.

Cuenca alta, cuenca baja y la realidad de nuestras playas

Desde el parquecito frente al muelle contemplaba el mar. El agua invita a un chapuzón, y aunque vi un cardumen de peces y el agua se siente bien, es innegable la presencia de plásticos flotando.

Siempre veo a grupos como Océano Limpio haciendo jornadas de recogida y dando la voz de alerta, lo cual es aplaudible. Pero seamos realistas: limpiar la playa no sirve de nada si no hay un régimen de consecuencias arriba. En Puerto Plata, la mayoría de las cañadas y ríos nacen en la Loma Isabel de Torres y atraviesan la ciudad antes de morir en el océano. Si no se controla la educación ambiental y la basura en la cuenca alta, es imposible mantener limpia la cuenca abajo. Y esto no es solo un mal de Puerto Plata; es un problema que arrastramos en los ríos y costas de todo el país.

Mirador de la Fortaleza

La Puntilla: Juan Lockward, memoria y el gran Gregorio Luperón

Terminé el recorrido en la Puntilla, un área que ha quedado espectacular tras su reestructuración (donde antes había tanques de combustible, hoy hay murales artísticos, áreas infantiles y un espacio peatonal donde se prohíbe el paso de vehículos).

Allí nos recibe la Posa de Juan Lockward, con una tarja conmemorativa que recuerda el centenario de este gran compositor puertoplateño. Un poco más adelante, se encuentra el monumento que rinde homenaje a las 189 víctimas de la tragedia aérea del 6 de febrero de 1996, cuando un avión con destino a Alemania cayó frente a estas costas. Un rincón silencioso que invita al respeto.

Parque Juan Lockward

Finalmente, coronando el área junto a la histórica Fortaleza San Felipe, se levanta la imponente estatua ecuestre del General Gregorio Luperón, primera espada de la Restauración. Ver a las familias dominicanas sentadas en el césped, cobijadas por la sombra de la fortaleza al caer la tarde, es de las mejores experiencias que te puedes llevar.

Puerto Plata se camina, se vive y se documenta. El viaje valió cada minuto (¡y por suerte alcancé el último autobús de regreso!).

¿Qué te parece este recorrido? ¿Has visitado la tarja de las Mirabal en el Parque Central? ¡Déjame tu comentario aquí abajo y no olvides compartir el post!


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