Entre la fe y el mar, Mi paso por la Virgen de la Cantera y Playa Magante

 

Entre la fe y el mar: Mi paso por la Virgen de la Cantera y Playa Magante

A veces, para encontrar la verdad de un lugar, hay que estar dispuesto a admitir que uno estaba equivocado. Durante mucho tiempo pensé que para visitar a la Virgen de la Cantera había que entrar directamente al pueblo de Gaspar Hernández, pero la realidad es otra: la entrada está justo antes, marcando el inicio de una historia donde la devoción y la naturaleza se dan la mano.

Un escudo de fe contra la explotación

Subir los 97 escalones hacia la cueva no es solo un ejercicio físico; es un recorrido por la memoria local. Existen varias versiones sobre por qué está ahí la Virgen de Guadalupe, pero la que más me conecta es la que cuenta que fue colocada para detener la explotación de ese hermoso macizo de piedra.

El dueño, un hombre de mucha fe, decidió convertir la cantera en un lugar de culto para evitar que siguieran dinamitando la montaña. Hoy, aunque el sendero pide a gritos un poco de mantenimiento, el lugar emana una energía especial, con su pequeña cueva y el agua que brota de la roca. Es un punto con un potencial enorme para el turismo religioso en nuestra isla, si tan solo le prestáramos la atención que merece.

la virgen de la cantera.

Playa Rogelio: Belleza natural y realidades del servicio

Después de la montaña, el cuerpo pide mar. Llegamos a Playa Rogelio  (también conocida como Magante o Rincón), un rincón de la costa norte que destaca por su tranquilidad y sus aguas llanas, ideales para ir en familia. (El bulevar del pescado)

Sin embargo, no todo es color de rosa. Me topé con la mala actitud de algunos locales que condicionan el parqueo al consumo obligatorio, una práctica que lamentablemente empaña la experiencia del visitante. Por suerte, todavía queda gente con educación, como en Vanessa Restaurant, donde la atención fue excelente y pudimos disfrutar del entorno sin presiones.

Playa Rogelio.

El derecho a la desconexión

Muchos me preguntan cómo saco tiempo para estos recorridos. La respuesta es sencilla: salud mental. Paso 9 horas al día frente a una pantalla durante la semana, y no es justo que el tiempo libre también se lo regalemos al encierro.

Caminar por estos manglares (que por cierto, tienen extensiones impresionantes de más de 7 km), ver la desembocadura del río Magante y sentir la brisa en los cocoteros es lo que me permite volver al trabajo con claridad. República Dominicana es rica en paisajes, pero también debemos ser críticos con la política y la minería que amenaza estos espacios. Yo me mantengo apolítico, pero nunca en silencio cuando se trata de nuestra tierra.


¿Has visitado este rincón de Gaspar Hernández? Te invito a ver el video completo en mi canal de YouTube para que vivas el recorrido conmigo. Y recuerda, si quieres contactarme para colaborar o compartir alguna información, puedes usar el formulario de mi web, pero trata de hacerlo antes de las 9:00 PM, ¡después de ahí el capitán de esta nave descansa!

Nos vemos en el próximo trayecto.


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