Tras los Pasos de la Restauración, El Santiago de 1863
Tras los Pasos de la Restauración: El Santiago de 1863
Han pasado más de dos años esperando este recorrido histórico por las entrañas de la Ciudad Corazón. Guiados por la profunda erudición del historiador Edwin Espinal Hernández, nos adentramos en las calles, cerros y esquinas que fueron testigos y protagonistas de la gesta de la Guerra de la Restauración en 1863.
Este trayecto nos permitió entender cómo la topografía, la arquitectura de la época y hasta el viento alisio moldearon el destino de Santiago y de toda la nación.
1. Cerro del Castillo (Monumento a los Héroes)
El recorrido inició en el antiguo Cerro del Castillo, punto estratégico dominante sobre la ciudad. En agosto de 1863, Santiago albergaba la comandancia general de las tropas españolas en el Cibao, bajo el mando del general Manuel Buceta.
Mientras Buceta se ausentó persiguiendo a los patriotas en la línea noroeste, entre 6,000 y 7,000 dominicanos liderados por Pepillo Salcedo cercaron la ciudad el 31 de agosto. Tomaron este cerro y, apoyados por el artillero estadounidense Arthur Lancaster, instalaron cañones para hostigar directamente la Fortaleza San Luis.
El cerro guarda además capas previas de historia:
En el siglo XVII perteneció al médico francés Francisco Espaillat.
En la ocupación haitiana se le conoció como Monte Haitiano o Cerro de Placide, por el comandante Placide Lebrun, quien dispuso que su cuerpo fuera enterrado en Santiago y su corazón en La Vega.
2. Parque Los Chachaces
Avanzando hacia lo que en 1863 era el límite este de la ciudad (camino a Gurabo), llegamos al actual Parque Los Chachaces (oficialmente Parque Obispo Portes). En aquella época, este punto era conocido popularmente como "El Meadero", al ser la parada obligada de los viajeros antes de salir de la zona urbana.
Combates: El general español Juan Suero intentó romper el cerro dominicano por este punto al menos tres veces.
Armisticio: Cronistas locales señalan que aquí se negoció la salida de las tropas españolas hacia Puerto Plata.
Origen del nombre: El general restaurador Evangelista Hip sembró árboles de chachá, cuyas vainas secas resonaban con la brisa al compás de la palabra onomatopéyica.
3. Calle Luperón y Los Pepines: La Estrategia del Fuego:
El perímetro del Santiago de 1863 estaba delimitado por la calle Las Carreras al norte, General Valverde al oeste, Dr. Eldon/Boy Scouts al sur y la calle Luperón al este. Al estar situada en el extremo oriental, la Luperón fue de las pocas vías que sobrevivió al posterior incendio.
En la esquina de la calle Cuba con Dr. Eldon se encontraba el almacén de Achille Michel. Los patriotas decidieron prenderle fuego aprovechando que el viento soplaba hacia el oeste. El incendio se propagó rápidamente sobre las casas de madera, cana y los alambiques de ron locales, creando una densa nube de humo que asfixió las posiciones españolas acantonadas en la fortaleza.
4. Casa de Ramón Matías Mella (Calle Cuba esq. 16 de Agosto)
En este solar, marcado hoy por una escultura y placa conmemorativa, falleció el patricio Ramón Matías Mella. Tras regresar enfermo desde el Sur en litera, Mella se reencontró aquí con Juan Pablo Duarte en 1864. En sus momentos finales pronunció su célebre frase: "¡Aún hay patria, viva la República Dominicana!", pidiendo ser amortajado con la bandera nacional.
5. Gobierno Provisorio (Calle 16 de Agosto esq. Sánchez)
En la esquina donde hoy opera la antigua Escuela México existió la casona de dos plantas de Marina Charrier ("Madama García") y Juan Francisco García. Tras concluir el asedio, el 14 de septiembre de 1863 se instaló allí el Gobierno Provisorio de la Restauración, firmándose el acta en una mesa de madera fabricada por el ebanista francés Openheimer.
6. Fortaleza San Luis:
El centro de la resistencia española agrupó a 813 hombres cercados entre el 31 de agosto y el 13 de septiembre de 1863. Su diseño original difería del actual:
La puerta de acceso no miraba al norte, sino al oeste.
La Torre del Reloj no existía en 1863; fue erigida en 1886 cuando Ulises Heureaux (Lilís) regaló un reloj público a la ciudad (cuyo maquinaria original fue trasladada a la Catedral en 1916).
Entre los relatos del asedio resalta el retraso de las tropas españolas de auxilio que venían desde Puerto Plata, contenidas en Altamira y demoradas —según la tradición oral— tras detenerse atraídas por el aroma de una longaniza que se cocinaba en el trayecto.
7. Parque Duarte y Catedral
El recorrido concluyó en el casco histórico central:
La casa sobreviviente: Frente al parque se conserva la única vivienda colonial de madera con techo a dos aguas que no fue consumida por las llamas de 1863.
La Iglesia Parroquial: La estructura anterior a la catedral actual resultó destruida cuando las tropas españolas de auxilio (Capas y Suero) se acuartelaron en su interior al no poder penetrar hasta la Fortaleza San Luis.
Monumento de 1918: En la esquina frente a la catedral permanece la columna conmemorativa diseñada por José Aparicio, considerada el primer monumento levantado en la ciudad a los héroes de la Restauración.
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